Notas
1-5


(1)
Décima dedicada a José Antonio Ponce de León por el jesuita Juan Ignacio Ruiz de la Mota, con motivo de un sermón predicado en los festejos de Pátzcuaro por el patronato guadalupano de Nueva España. Véase infra nota 59.

(2) Elías Trabulse, "Clavigero, historiador de la Ilustración mexicana", en Alfonso Martínez Rosales (comp.), Francisco Xavier Clavigero en la Ilustración mexicana, México, El Colegio de México, 1988, p. 42-43. Véase también el ya un poco envejecido artículo de Germán Posada Mejía, "El P. Oviedo, precursor de los ‘jesuitas ilustrados’", Historia mexicana, vol. VII, núm. 1 (25), julio-septiembre de 1957, p. 46.

(3) He consultado el texto de Florencia incluido en Colección de obras y opúsculos pertenecientes a la milagrosa aparición de Nuestra Señora de Guadalupe..., vol. 2, Madrid, Lorenzo San Martín, 1785.

(4) A este respecto véanse las consideraciones de Antonio Rubial en su "Introducción" a Francisco de Florencia y Juan Antonio de Oviedo, Zodiaco mariano, México, CONACULTA, 1995, p. 13-28.

(5) Para un panorama breve y bien informado sobre el guadalupanismo novohispano, véase el clásico de Francisco de la Maza, El guadalupanismo mexicano, México, SEP, 1984.

 

6-10


(6)
La primera solicitud de oficio guadalupano se hizo al papa en 1663, obteniéndose como respuesta un rescripto remisorial, especie de cuestionario requerido por la Santa Sede para poder abrir oficialmente la causa en cuestión. Con base en el mismo se hicieron las famosas informaciones de 1666, mismas que con nueva petición fueron presentadas en Roma al año siguiente por el canónigo Francisco de Siles.

(7) La Congregación de Ritos fue creada en 1588 por Sixto V como parte de la reorganización de la Iglesia tras el Concilio de Trento. Su función era velar por el aumento y depuración de la fe mediante la supervisión de la práctica litúrgica y la calificación de las causas de beatificación y canonización de venerables y siervos de Dios, y de la veneración de sus reliquias. Véase Benedetto Ojetti, "The Roman Congregations", en The Catholic Encyclopaedia [edición en línea] (Nueva York, Encyclopaedia Press, 1913); disponible en http://www.newadvent.org/cathen/13136a.htm, Internet. Consultado el 29 de agosto de 1999.

(8) Florencia estuvo en Roma de 1668 a 1675 como procurador de la provincia jesuita de México.

(9) Colección de obras y opúsculos..., vol. 2, p. 207-208, cursivas mías. Florencia parafrasea el texto del capítulo CCX de Bernal Díaz en que se habla del santuario de "Tepeaquilla".

(10) Sobre este asunto, puede verse a Paul Hazard, La crisis de la conciencia europea (1680-1715), Madrid, Alianza Editorial, 1988, y Sergio Bertelli, Rebeldes, libertinos y ortodoxos en el Barroco, Barcelona, Península, 1984.

 

11-15


(11)
Cayetano Cabrera y Quintero, Escudo de armas de México, ed. facs., México, IMSS, 1982, p. 73.

(12) En Puebla, la segunda ciudad del reino, fallecieron 54 mil personas.

(13) Ibidem, p. 139-143, en que se enumeran los patronos a los que se rogó el fin de la pestilencia.

(14) Ibidem, p. 175.

(15) Ibidem, p. 475 ss.


16-20


(16)
Cayetano Cabrera y Quintero [Antonio Bera Cercada], El patronato disputado, dissertacion apologética, por el voto, elección, y juramento de Patrona, a María Santissima, venerada en su imagen de Guadalupe de México..., México, María de Rivera, 1741.

(17) Ita y Parra, por ejemplo, fue uno de los comisionados del Cabildo eclesiástico de México para tratar con el Ayuntamiento lo concerniente a la jura del patronato: Cabrera y Quintero, Escudo de armas, p. 176. El propio Ita había predicado en febrero de 1737 un sermón en el que exhortaba fervientemente a adoptar el patronato de Guadalupe como defensa en contra de la epidemia; véase el texto del mismo en D. Brading (sel. e int.), Siete sermones guadalupanos, 2a. ed., México, CONDUMEX, 1994, p. 87-106.

(18) Ibidem, p. 496.

(19) "Todo reino que se divide, será destruido".

(20) Cabrera y Quintero, El patronato disputado, p. 1.


21-25


(21)
Empezando por la dedicatoria, el texto está salpicado de pullas e indirectas, no sólo en contra del propio Zetina, sino también de Puebla y sus habitantes.

(22) Se refiere a las de 1666.

(23) Ibidem, p. 81

(24) Ibidem, p. 82 ss.

(25) Ibidem, p. 89. La alusión a Puebla no puede ser más directa.

 

26-30


(26)
Ibidem, p. 91.

(27) Cf. Benito Jerónimo Feijoo, Teatro crítico universal, tomo 5 (aparecido originalmente en 1733), particularmente el Discurso I, sugestivamente titulado "Regla matemática de la fe humana", p. 1-32, y el XVI, "Tradiciones populares", p. 350-371. En este último discurso se halla la mencionada crítica de Feijoo a la devoción hacia una supuesta carta de la Virgen conservada en Mesina. He consultado la edición en línea del Teatro publicada por Biblioteca Feijoniana, Proyecto Filosofía en Español, Fundación Gustavo Bueno, Oviedo, 1998, http://www.filosofia.org/bjf/bjft501.htm y http://www.filosofia.org/bjf/bjft516.htm, Internet. Consultado el 12 de junio de 1999.

(28) No es exagerado hablar de una franca hostilidad a Feijoo por parte del grupo de Cabrera; baste recordar el caso de Francisco Ignacio Cigala, quien en 1760 dio a luz en México una Carta a favor del escolasticismo y en contra de la postura modernista del autor de las Cartas eruditas y curiosas, que consideraba ajena al carácter español. El libro de Cigala fue publicado por la Imprenta de la Biblioteca Mexicana, propiedad de Juan José de Eguiara, quien incluso escribió una carta laudatoria al folleto y su autor. Véase Mauricio Beuchot, "La ciencia y la filosofía modernas en la carta contra Feijoo de Francisco Ignacio Cigala", en Filosofía y ciencia en el México dieciochesco, México, UNAM, Fac. de Filosofía y Letras, 1996, p. 21-29.

(29) Juan José de Eguiara y Eguren, Bibliotheca mexicana, trad. de Benjamín Fernández Valenzuela, ed. de Ernesto de la Torre Villar, México, UNAM, 1986-1989, vol. 2, p. 707. He corregido ligeramente la traducción de esta cita, pues Fernández pone "los eclesiásticos" donde el original dice "de las iglesias", ecclesiarum.

(30) Cabrera y Quintero, Escudo de armas, p. xxxiv.

 

31-35


(31)
Ibidem, p. xxxvi.

(32) Tomo la denominación y el sentido de "historiografía barroca" aquí empleados de la obra arriba citada de Sergio Bertelli.

(33) Escudo de armas, p. xxxiv.

(34) Ibidem, p. xxxv.

(35) Ibidem, p. 299. Cursivas mías.

 

36-40


(36)
Ibidem, p. 310-311.

(37) Ibidem, p. 317.

(38) Ibidem, p. 318 ss.

(39) Becerra Tanco en su Felicidad de México, y con mayor detalle Sigüenza en su Piedad heroica, aseguraron haber conocido una relación de las apariciones contemporánea al suceso, escrita por el noble indígena Antonio Valeriano, y que existió entre los papeles del historiador Fernando de Alva Ixtlilxóchitl. Se suponía que de esta relación primitiva se habían derivado las impresas por Miguel Sánchez y Luis Lasso de la Vega a mediados del siglo XVII.

(40) Ibidem, p. xxxiv.

 

41-45


(41)
Ibidem, p. 325.

(42) Véase Cabrera y Quintero, Escudo de armas, p. 334, donde el autor dice que "aquel extranjero [...] embistió" los papeles de Ixtlilxóchitl "por noticia que dimos a uno que era su oculto confidente".

(43) Boturini ha sido justamente revalorado como investigador del México antiguo y por su aplicación a esta materia de la filosofía de la historia de Giambattista Vico. Por ejemplo, Miguel León-Portilla, "Estudio preliminar", en Lorenzo Boturini, Idea de una nueva historia general de la América Septentrional, México, Porrúa, 1986, y Álvaro Matute, Lorenzo Boturini y el pensamiento histórico de Vico, México, UNAM, IIH, 1976.

(44) Boturini, op. cit., p. 144. Boturini escribió esto hallándose ya en España, pero las expresiones de Cabrera acerca de él arriba citadas permiten suponer con fundamento que el italiano había hablado así sobre sus predecesores desde los tiempos de su estancia en México.

(45) Cabrera, Escudo de armas, p. 325.

 

46-50


(46)
Ibidem.

(47) Lorenzo Boturini, "Laurentii Botturini de Benaducis Sacri Romani Imperi Equitis Domini de Turre et Hono cum pertinentiis Margarita Mexicana...", en Papeles curiosos de historia de Yndias, Biblioteca Nacional de México, Ms. 1724, f. 63. La traducción de las citas es mía. Agradezco a Liborio Villagómez, del Fondo Reservado de Biblioteca Nacional, su amabilidad al poner a mi alcance este manuscrito, al parecer autógrafo de Boturini y parte de su colección original.

(48) Ibidem. También véase en Feijoo, op. cit., tomo 5, p. 355, su opinión sobre las supersticiones vulgares.

(49) Boturini, "Margarita mexicana", f. 64-65.

(50) Ibidem, f. 66.

 

51-55


(51)
Véase [Esteban Antícoli], Historia de la aparición de la Sma. Virgen María de Guadalupe en México..., México, Tipografía y Litografía de "La Europea", 1897, vol. 1, p. 73-74.

(52) Véase Juan Luis Maneiro, Vidas de algunos mexicanos ilustres, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, 1988, p. 343-348, y J. M. Beristáin, Biblioteca hispanoamericana septentrional, México, Fuente Cultural, 1947, vol. 2, p. 145-147.

(53) Antícoli, op. cit., p. 75 ss., en que se narra detalladamente la misión de López. El jesuita tuvo la fortuna de dar en Roma con un ejemplar de un libro publicado allí en 1681 por Anastasio Nicoselli, donde se extractaba el expediente original y se daba constancia de su presentación ante la Santa Sede.

(54) Maneiro, op. cit., p. 349-350.

(55) El texto de Cabrera se ha reproducido, entre otros, por Ernesto de la Torre y Ramiro Navarro (comps.), Testimonios históricos guadalupanos, México, FCE, 1982, p. 496-528.

 

56-60


(56)
Desde el siglo XVII la identidad del autor celestial de la imagen (el arcángel San Miguel, San Lucas, Dios o la propia Virgen) había causado curiosas y eruditas discusiones entre los sostenedores de la tradición: véase Jaime Cuadriello, "Atribución disputada: ¿quién pintó a la Virgen de Guadalupe?", en Los discursos sobre el arte. XV Coloquio de Historia del Arte, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1995, p. 231-257.

(57) Francisco Xavier Lazcano, Vida exemplar y virtudes heroicas del venerable Padre Juan Antonio Gómez de Oviedo, de la Compañía de Jesús..., México, Imprenta del Real y más antiguo Colegio de San Ildefonso, 1760, p. 365.

(58) Véase el Breve de concesión de oficio propio a la festividad de la Virgen de Guadalupe, Roma, 25 de mayo de 1754, Biblioteca Nacional de México, Ms. 1390, f. 240, en que se inserta el texto de López.

(59) José Antonio Eugenio Ponce de León, El patronato que se celebra, suplemento del testimonio, que no hay, de la aparición de la Santísima Virgen de Guadalupe Nuestra Señora, México, Imprenta de la Biblioteca Mexicana, 1757. Redondas mías.

(60) Cayetano Antonio de Torres, Sermón de la Santissima Virgen de Guadalupe, predicado en la Santa Iglesia Metropolitana de México en la solemnissima celebridad que hizo por la confirmacion apostolica del Patronato Principal y Universal..., México, Herederos de la Viuda de José Bernardo de Hogal, 1757, p. 10. Torres habló ante el virrey, el arzobispo y "un numeroso concurso de nobleza y plebe".

 

61-65


(61)
Ibidem, p. 11-12. De hecho, en nota al pie de página en la versión impresa de su sermón, el propio Torres recomienda al lector el Patronato disputado de Cabrera.

(62) Ibidem, p. 20.

(63) Ibidem, p. 24-25.

(64) Ibidem, p. 28. Cursivas mías.

(65) Ibidem, p. 35

 

66-70


(66)
Véase León-Portilla, "Estudio preliminar", en Boturini, Idea de una nueva historia..., p. xxvii-xxix, y José Patricio Fernández de Uribe, "Disertación histórico-crítica" (1778) en Sermones de la Virgen... tomo II, Madrid, Ibarra, 1821, p. 93-94.

(67) Son palabras de Fernández de Uribe, op. cit., loc. cit. Los historiadores del siglo XIX irían aún más lejos y convertirían a Boturini en una especie de protomártir nacional, víctima del "despotismo" virreinal, imagen que perduró hasta bien entrado el siglo XX.

(68) Francisco Antonio de Lorenzana, Oración a Nuestra Señora de Guadalupe..., México, Joseph Antonio de Hogal, 1770, p. vii y xxxv. Es el sermón predicado por el arzobispo en la Colegiata el 12 de diciembre de 1770.

(69) Quizá se aprovechó en demasía por algunos de ellos, pues en calidad de "préstamos" muchas de las piezas de la colección comenzaron a extraviarse entonces.

(70) Cito de la reedición de estos mismos folletos en la citada Colección de Madrid de 1785, p. 355, basada en la impresión de Zúñiga y Ontiveros (1781). Que los descubrimientos a los que se alude eran los que se habían hecho en los papeles de Boturini, parece confirmarlo el que para la impresión de 1781 del primero de los folletos se utilizó el ejemplar que se hallaba en el "Museo" del italiano.

 

71-75


(71)
Ibidem, p. 360.

(72) Ibidem, p. 7-8. Algunas de las piezas incluidas en la Colección de 1785 hacen pensar que Torres también se aprovechó de la colección de Boturini.

(73) Por ejemplo, la disertación de Fernández de Uribe se publicó en 1801; la de Veitia (sus Baluartes de México), hasta 1820.

(74) Véase por ejemplo a Fernández de Uribe, op. cit., p. 67-68, en su sermón predicado en la Colegiata en 1777, donde denuncia esta renovada incredulidad.

(75) Bartolache falleció ese mismo año dejando el libro listo para la publicación, emprendida por su viuda. He consultado el texto del opúsculo incluido en Ernesto de la Torre y Ramiro Navarro, op. cit., p. 599-651.

 

76-80


(76)
Se escribieron réplicas contra Bartolache, pero de nuevo ninguna se publicó en ese momento, circulando en el mejor de los casos restringidamente, en copias manuscritas: por ejemplo, la Disertación histórica sobre la aparición de la portentosa imagen de María Sma. de Guadalupe del canónigo de Puebla Francisco Javier Conde y Oquendo, impresa hasta 1852, o la carta de fray José María Téllez Girón, publicada por Ernesto de la Torre y Ramiro Navarro, op. cit., p. 651-688.

(77) Edicto del arzobispo Alonso Núñez de Haro, México, 25 de marzo de 1795, en ibidem, p. 756-757.

(78) Véase acerca de la importancia del proceso del padre Mier en la historia del guadalupanismo novohispano, las consideraciones de Edmundo O’Gorman en Servando Teresa de Mier, Obras completas. El heterodoxo guadalupano, vol. 1, México, UNAM, 1981. Para una más reciente interpretación, véase F. Iván Escamilla González, José Patricio Fernández de Uribe (1742-1796) El cabildo eclesiástico de México ante el Estado borbónico, México, CONACULTA, 1999, capítulo 7.

(79) Puede verse la disertación de Muñoz en Ernesto de la Torre y Ramiro Navarro, op. cit., p. 691-701.

(80) José Miguel Guridi y Alcocer, Apología de la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe de México en respuesta a la disertación que la impugna (1820), en ibidem, p. 877.